Ministerio Centro de Evangelismo " Cuerpo de Cristo"

Ministerio Centro de Evangelismo

sábado, 28 de diciembre de 2013

DIOS TE LLAMA!!!!!


Estamos cerca de un nuevo año, pero siempre nos preguntamos ¿como será para mi este año que viene?, son muchos que sean han preguntado, yo fui uno de esos que siempre me preguntaba, porque no conocía la verdad, pero una vez me acerque a un Misionero que predicaba la Palabra de Dios, que predicaba lo Jesucristo hizo cuando vino a la tierra en persona, lo que él hizo por nosotros, siendo nosotros pecadores, quizás ese día no entendí del todo, pero la Palabra de Dios quedo en mí.
Al pasar los días y se acercaba el que todos celebramos el Año Nuevo, vino la pregunta y empece a recordar lo que ese misionero predico, lo decía: 
Dios creo los Cielos y la Tierra, Escrito esta en Génesis 1:1 por lo tanto él creo los Cielos y la Tierra, asimismo somos Creador de él, somos hechos semejanza a él, su gran Amor hacia nosotros nos dice en Juan 3:16 "Por que de tal manera Dios amo al mundo que a dado a su Hijo Unigénito, para que todos aquel que en él cree no se pierda más tenga Vida Eterna", Hoy andamos perdidos, dudando como nos ira en próximo año, pero la Palabra de Dios dice para todos aquel que en él no se pierda, no perdernos al contrario tener vida eterna y en abundancia, pero que hacemos todo lo contrario eso me paso a mi, andaba sin dirección, me preguntaba porque, la respuesta era simple, porque yo andaba en pecado, la Palabra de Dios dice en Romanos 3:23 "Por cuanto han pecado están destituido de la Gloria de Dios", no tenemos fortalezas, falta de animo, también dice la Palabra de Dios en Romanos 6:23 "La paga de pecado es Muerte" andamos con problemas, enfermedades y otras dolencias, porque sencillamente no tenemos comunión con Dios, la comunicación con Dios esta muerta, pero entendí algo, que si Dios envío a su Hijo Jesucristo para que nosotros seamos salvos, la Palabra de Dios dice en Romanos 5:8 "Más Dios muestra su amor hacia nosotros, que aun siendo pecadores Jesucristo su hijo murió por nosotros", increíble lo que Dios hizo por nosotros, nos da una oportunidad para gozar de esta Libertad, de esta Vida eterna, porque la Palabra de Dios dice en Hechos 4:12 "Y no hay en ninguno salvación, porque no hay nombre bajo los Cielos dado algún hombre para que nosotros seamos salvos", solo en Jesucristo, solo en él tenemos salvación, solo debemos reconocer que en él hay salvación, acá viene algo que tu puedes ser Salvo así como paso en mi vida, la Palabra de Dios dice en Romanos 10: 9 y 10 "Si confesares que Jesucristo es él Señor y Creyeres en tu corazón que Dios lo levanto de entre los muertos, serás Salvo, porque del corazón se cree para Justicia y de la boca de confiesa para Salvación", lo único reconocer que hemos pecado y recibir a Cristo como tu salvador creyendo en tu corazón y confesar de tu boca.
Te invito a que repitas estas pequeña oración, pero hacerle de corazón creyéndolo y mucha fe: 
"Señor Jesucristo me acerco a ti con este corazón contrito y humillado ante ti, para confesar que he pecado contra ti, contra el cielo y la tierra, creo en ti como mi Señor, te recibo como mi Salvador, limpia mis pecados con la Sangre que derramaste en la Cruz del Calvario, escriba mi nombre en el Libro de la Vida te lo pido en tu santo Amén!!!!".
Si has hecho esta Oración, escribanos a esta para Orar por ti, y en transcurso del de la semana enviarte material para edificar tu vida.
Gracias que Dios bendiga tu vida.
Atentamente,

Luis Alberto Vásquez Ugalde
Líder del Ministerio Centro de Evangelismo "Cuerpo de Cristo"    
                   

lunes, 2 de septiembre de 2013

¿La Gracia Irresistible – Es Bíblica?


Ministerio de Evangelismo Cuerpo de Cristo

La pregunta: ¿La Gracia irresistible - es Bíblico?
La respuesta: La Gracia irresistible también puede ser referida en muchos sentidos. "El Llamamiento Eficaz," "La Gracia Eficaz," "El Llamado," "La Regeneración," "La Llamada Interna," o el "Nuevo Nacimiento" son maneras diferentes de referirse a la doctrina de la Gracia Irresistible. La Gracia irresistible a menudo puede ser mal entendida debido a la palabra "irresistible." La manera correcta para ver "irresistible" en su luz verdadera es en considerar la creación del universo. Cuándo Dios dijo, “Sea la luz”, la luz vino a existir irresistiblemente. Cuándo Lázaro era levantado de la muerte, él revivió irresistiblemente. Cuándo Dios quiere hacer algo Él meramente lo llama á existir y obedece con ninguna resistencia.
Así que, cuando los calvinistas dicen, la “Gracia Irresistible," ellos significan que cuando Dios escoge en salvar a alguien Él lo hace tan fácilmente y ciertamente. Más específicamente, la salvación sucede cuando Dios, por Su propia elección graciosa, vivifica o regenera a un hombre de la muerte espiritual y llama a la existencia una nueva naturaleza que causará que un hombre responda voluntariamente al mensaje del Evangelio y sea salvado. Aquí ve la conexión lógica entre la Depravación Total y la Gracia Irresistible. Desde que la Depravación Total enseña que el hombre es incapaz de someterse a Dios, y que el hombre nunca vendrá a Cristo de sí mismo, Dios tiene que cambiar la naturaleza de la persona al momento de la salvación. El renacimiento no es el fruto de la fe, sino la fe es el fruto del renacimiento.
El renacimiento es todo o nada y siempre tiene como resultado la conversión. La llamada exterior de Dios, que es dada a todos, puede ser rechazada. Pero la llamada interna de Dios siempre tiene como resultado la salvación. Si un hombre "casi" viene a Cristo pero no lo hace, entonces él no fue regenerado. Si una persona estaba al borde de la fe pero decidió esperar, ellos no fueron regenerados. Un hombre debe ser llamado interiormente por la gracia de Dios para ser salvado. Esto es lo que Jesús significa en Juan 6:44 y 65 cuando Él dice, Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere”, o si no le fuere dado del Padre”. Otro verso que revela claramente esta verdad es 2 Corintios 4:6, Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”.
Más evidencia de esta verdad es encontrada en Hechos 16:14 con respecto a Lidia, vendedora de telas de púrpura. La Escritura dice que el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta á lo que Pablo decía”, o puede ser leído, "el Señor abrió el corazón de ella para responder a las cosas habladas por Pablo". También, Jesús le dice á Nicodemo que nadie puede ver el reino de Dios a menos que ellos nazcan otra vez. Ver el reino de Dios no significa necesariamente ver actualmente el cielo mismo, pero ver que el reino de Dios está cercas por el mensaje de Cristo (Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado” – Mateo 4:17). Jesús dice también a Pedro en Mateo 16:17 que su confesión del Cristo no fue revelada del hombre pero del Padre. Los hombres nacen otra vez solo por Dios y no de nada dentro de sí mismos (Juan 1:13). 1 Pedro 1:3 habla de Dios que nos ha hecho nacer de nuevo” (Nueva Biblia de Los Hispanos). Santiago 1:18 revela que es Dios que “nos hizo nacer” (NBLH).
El renacimiento es dado a quienes el Hijo quiere y es el equivalente a una necesidad del muerto en recibir la vida para vivir (Juan 5:21). El verso que contribuye de la mayoría a la doctrina de "La Llamada Interna" es encontrado en Romanos 8:30. Esos a los que predestinó, a ésos también llamó. A los que llamó, a ésos también justificó…”. Es bastante claro que no todos son justificados y salvados. Es sólo lógico concluir que los que no han sido salvados no han sido llamados porque el llamamiento siempre tiene como resultado la justificación. De ahí es porque los cristianos son referidos como “llamados” (Romanos 8:28; 1 Tesalonicenses 2:12; Gálatas 1:15). Esto es lo que Cristo significó cuando Él dijo, “Mis ovejas oirán mi voz” (Juan 10:16). La Fe es concedida (Filipenses 1:29); el Arrepentimiento es dada (2 Timoteo 2:25); el Entendimiento es dada (1 Juan 5:20). ¡¡La cosa más importante darse cuenta es que una persona renace SOLO por el mensaje del Evangelio (Romanos 10:17; 1 Pedro 1:23, 25; Efesios 1:13)!! Nadie renacerá jamás a la ventura. 
Las equivocaciones:
Hay numerosas equivocaciones con respecto a la Gracia Irresistible. La Gracia irresistible no enseña que los hombres son forzados a Cristo, pero esos hombres, cuándo dados una nueva naturaleza y libertados de su esclavitud pecadora, vendrán voluntariamente a Cristo. No habrá nadie en el cielo que es frustrado porque Dios los forzó a creer tanto como que no habrá nadie en el infierno que está enojado con Dios porque Él no los regeneró. Los incrédulos rechazan a Cristo tanto con voluntad como el regenerado lo acepta. También, he leído críticos que rechazan y calumnian la Gracia Irresistible porque ellos dicen que una persona es salvada antes que tengan fe. Esto es el error de hacer la regeneración sinónima con la salvación. ¡La regeneración no es lo mismo como la salvación! La regeneración es para la salvación así como Hechos 16:14 revela. Una persona no es salvada hasta el corazón, como el resultado de la regeneración, cree exactamente y genuinamente en Cristo. Una cosa final y crucial recordar: ¡La Gracia irresistible no puede existir sin el Evangelio! Algunos afirmarían, "Bueno, ¿por qué compartimos el Evangelio? Los elegidos creerán a pesar de lo que hacemos". Esto es una base falsa y está al contrario del calvinismo y de la Escritura. Los elegidos creen sólo por el mensaje de Cristo que hemos sido ordenados de proclamar – ¡no hay ninguna otra manera!
¡Amén! ¡Gloria a Dios!

El Llamado Eficaz


Ministerio de Evangelismo Cuerpo de Cristo
 
La obra del Padre y del Hijo, la elección y la redención, no completan la obra de la salvación. La obra de Cristo tiene que ser aplicada a los elegidos. La obra de aplicar la salvación es la obra del Espíritu Santo. Esto es llamado la obra del Llamamiento Eficaz o la Gracia Eficaz. La doctrina del Llamamiento Eficaz o de la Gracia Eficaz significa que el Espíritu Santo trae efectivamente a la salvación todos los elegidos. Cuándo aprendimos anteriormente acercas de la depravación humana vimos que Dios tiene que cambiar el corazón de la persona. Esta obra de la regeneración o nacer otra vez es la obra del Espíritu Santo. La obra del Espíritu Santo es llamada el llamamiento eficaz. Lo qué esto significa es que el Espíritu Santo hace la llamada externa del evangelio efectivo para la salvación. Cada escogimiento fluye del corazón. Si el corazón es malo, cada escogimiento será mala por la normas de Dios (Romanos 3:10-18). Después de nacer otra vez el pecador elegido puede y vendrá a Cristo. Miremos algunas Escrituras:
Juan 6:63-65: “El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida. Más hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere dado del Padre”.
<>El Espíritu da vida.
Ezequiel 36:25-27: “Y esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra”.

El Espíritu cambia el corazón.
<>Efesios 2:1-5: “Y de ella recibisteis vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados, En que en otro tiempo anduvisteis conforme á la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia: Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás. Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó, Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos”.
Dios te hace vivir; tú no puedes de tu propio; el Espíritu Santo cambia tu corazón y te hace vivo.

Juan 1:12, 13: “Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre: Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios”.
Tú fuiste nacido de Dios, no de tu propia voluntad. NO dice de la voluntad del hombre, sino de Dios. Dios cambia tu corazón.
<> Juan 3:3-8: “Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez. El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu”.
Versículo 6 – Siendo nacido del Espíritu, el Espíritu Santo cambia nuestros corazones causándonos nacer otra vez.
Versículo 8 – Oyes el viento soplando, tú no lo escogiste para que soplara; tú solo sabes que esta soplando porque lo sientes o lo oyes.
<> Tito 3:5: “No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo”.
La renovación del Espíritu Santo, cambia nuestros corazones.

1 Pedro 1:3: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos”.
<> Dios nos causa por el Espíritu Santo en tener un corazón cambiado espiritualmente.
Veremos algunas Escrituras que explican cómo el llamado interno del Espíritu Santo es siempre eficaz para la salvación. Esto es importante porque algunos dicen que todos son llamados y algunos resisten el llamado.

<> Romanos 8:29, 30: “Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos; Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó”.
Todos a quienes Dios antes conoció serán glorificados.

<> Juan 6:37, 38, 39: “Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero”
Todos los escogidos serán resucitados en el último día.
<>Gálatas 1:15, 16: “Mas cuando plugo á Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar á su Hijo en mí, para que le predicase entre los Gentiles, luego no conferí con carne y sangre”.
Pablo fue puesto aparte (llamado) para predicar aún aunque él perseguía la Iglesia.

<> 1 Corintios 1:22-31: “Porque los Judíos piden señales, y los Griegos buscan sabiduría: Mas nosotros predicamos á Cristo crucificado, á los Judíos ciertamente tropezadero, y á los Gentiles locura; empero á los llamados, así Judíos como Griegos, Cristo potencia de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo loco de Dios es más sabio que los hombres; y lo flaco de Dios es más fuerte que los hombres. Porque mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles; antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar á los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menos preciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es: Para que ninguna carne se jacte en su presencia. Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención: Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor” <>El evangelio, es locura para los que se están perdiendo, pero para nosotros quienes estamos siendo salvos es el poder de Dios. Presentando el evangelio es el llamado externo del evangelio pero es el Espíritu Santo que lo hace efectivo en los corazones de los elegidos (los llamados). El versículo 24 dice: “Empero á los llamados, así Judíos como Griegos, Cristo potencia de Dios, y sabiduría de Dios”. Los versículos 30 y 31 resumen esta idea: “Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención: Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor”. La salvación es el hecho de Dios y no de nosotros. Toda la gloria y el honor pertenecen á Dios. No podemos jactarnos de ninguna parte de nuestra salvación porque es por Su hacer y no la nuestra. Dios sólo recibe toda la gloria.
2 Timoteo 1:9: “Que nos salvó y llamó con vocación santa, no conforme á nuestras obras, mas según el intento suyo y gracia, la cual nos es dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos”.

<> Llamados desde la eternidad.
Juan 17:2: “Como le has dado la potestad de toda carne, para que dé vida eterna á todos los que le diste”.

<> Él les da vida eterna á todos a los que el Padre le ha dado.
Apocalipsis 17:14: “Ellos pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque es el Señor de los señores, y el Rey de los reyes: y los que están con él son llamados, y elegidos, y fieles”.

<> No toda la gente estará con Él porque no todos son llamados.
1 Pedro 2:9: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas á su luz admirable”.

<> Él llamó á Sus elegidos, no a toda la gente.
2 Pedro 1:3: “Como todas las cosas que pertenecen á la vida y á la piedad nos sean dadas de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado por su gloria y virtud”.

<> Él nos llama (Cristianos), no a toda la gente.
El Espíritu Santo obra con el llamado externo  del evangelio y mediante la regeneración hace el llamado externo eficaz. Todos los que son regenerados por el Espíritu Santo creen y se arrepienten. La fe y el arrepentimiento son las disposiciones e inclinaciones naturales del corazón regenerado.
¡Amén! ¡Gloria a Dios!

LA VIDA NUEVA


Ministerio de Evangelismo Cuerpo de Cristo

“Os es necesario nacer otra vez” (Juan 3:7) 
Muchas veces oímos a personas decir que ellos desean poder volver a empezar desde cero en sus vidas; o indicando aún que ellos querrían ser 'nacidos de nuevo'. Esta clase de pensamiento, por supuesto, revela que ellos están frustrados con la manera que sus vidas han ido; o aún quizás peor, ellos son deprimidos porque nada parece ir bien en sus vidas. Otorgamos que esto no es muy obvio con multitudes de personas en que ellos están "contentos" con sus vidas porque ellos parecen tener todo que ellos desean. De hecho, muchos están como el hombre rico de la parábola en Lucas, que “pensaba dentro de sí, diciendo: ¿qué haré, porque no tengo donde juntar mis frutos?”; y entonces él dice, “Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate” (12:17-19). No obstante, podemos ver todavía muchos alrededor de nosotros, y lo que está tan triste es que también incluye a los que profesan ser cristianos, que están tan miserables con sus vidas porque ellos sienten que la vida no ha sido justa con ellos; y por lo tanto, no han podido disfrutar de la VIDA como tal.
Pero el problema ha sido, y siempre será, no tanto la falta ni la posesión de las cosas que determina nuestra felicidad en esta vida (porque como el Señor Jesús lo pone, “La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” [Lucas 12:15]), sino la naturaleza pecadora con la cual nacemos. El pecado siempre nos hará miserables e infelices, aún cuándo las cosas parecen ir bien en nuestras vidas y somos "bendecidos" con la abundancia de cosas. O sea que lo tenemos todo, o no tenemos nada, si no trataremos con el problema del pecado seremos la persona más miserable y más infeliz en el universo entero a menos que algo radical suceda en nuestras vidas para que puédanos decir con el apóstol Pablo: “Pues he aprendido á contentarme con lo que tengo. Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:11-13). Habiendo aprendido esto, ahora Pablo podría alentar y dar esperanza a los creyentes filipenses; y a todos los santos de Dios: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme á sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (v.19). Aún el Salmista concuerda con él: “Jehová es mi pastor; nada me faltará,es decir, carecer nada (Salmo 23:1). Amén.
Esto levanta la pregunta: ¿Cómo podemos yo y UD. disfrutar de la vida a lo más repleto y ser felices a pesar de tener nada o tener todo en esta vida? La respuesta es muy obvia: “"Os es necesario nacer otra vez” según al Señor Jesús. Cuándo experimentamos el Nuevo Nacimiento, ¡es entonces que empezamos una NUEVA VIDA! Todavía quizás no tengamos nada o lo tenemos todo, pero nuestra perspectiva y la relación con esas cosas que percibíamos ser la última bendición de la alegría y de la felicidad, también cambian. Nosotros AHORA vivimos para un mejor futuro y una mejor esperanza que lo que tenemos en este mundo en que ya no miramos “á las cosas que se ven, sino á las que no se ven: porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:18). De hecho, Colosenses 3:1-4 lo pone de esta manera: “Si habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado á la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria”. Pero esto sólo puede ser verdad si somos “nacidos de nuevo”. Nosotros AHORA empezamos una Nueva Vida porque Cristo es nuestra “vida”; y el dominio del pecado que nos controlaba “en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos” (Efesios 2:3) para que todo pudiera ir bien en nuestras vidas ha sido quebrado por la Muerte y la Resurrección del Señor Jesucristo para que AHORA nuestro sumo Gozo y Felicidad están en Él Solo y para estar con Él en la Gloria para siempre y jamás. Amén. ¡Gloria a Dios!

Las instrucciones para el conducto diario


Ministerio de Evangelismo Cuerpo de Cristo

Pues sabéis qué preceptos os dimos por autoridad del Señor Jesús" (1 Tesalonicenses 4:2-La Biblia de Las Américas)

1. Haga la palabra de Dios la regla de todo lo que usted hace.


2. Cualquier cosa usted haga, hágalo en la fuerza de Cristo. Sin Cristo, usted no puede hacer nada. De usted mismo, no puede ni pensar un buen pensamiento; pero usted puede hacer todas las cosas, por el refuerzo de Cristo. La naturaleza es una raíz seca -- ninguna acción graciosa salta de ella. La gracia depende de los suministros continuos de Cristo -- como la savia de la raíz. Sea fuerte en el Señor, y en el poder de Su fuerza, y entonces nada será demasiado duro para usted. Todas las cosas son posibles a él que cree y se fía del poder de Cristo.

3. Así como debemos de actuar por el poder de Cristo, así debemos de presentar nuestros servicios para aceptación en el nombre de Cristo. Lo mejor que podemos hacer -- necesita la intercesión, la sangre, y los méritos Suyos -- para rendirlo aceptable a Dios. En el Señor solo -- tenemos justicia y fuerza.

4. Cualquier cosa que usted haga, hacedlo todo para la gloria de Dios. El egoísmo es la idolatría natural del corazón humano. El diseño y la tendencia de la piedad son de quitar el corazón del yo -- y ponerlo en Dios. Ese deber que no empieza y termina con Dios no es parte de la piedad. El yo debe ser lanzado hacia abajo -- y sólo Dios exaltado.

5. Para pasar cada día bien, deje que sus pensamientos estando despierto sean con Dios; deje que sus oraciones fervientes ascender en el nombre de Cristo; deje que la Palabra de Dios sea su consejero; deje que el temor de Dios sea siempre antes de sus ojos. En todas sus acciones, permita que la integridad y la rectitud lo conserva. Ponga un cuidar sobre sus labios, y un guardia sobre su espíritu, para que no sea provocado al enojo, ni para hablar imprudentemente con sus labios.

6. De noche, revisa las acciones del día. Dé a Dios la gloria de lo que ha sido bueno; acepte la vergüenza para usted mismo por lo que ha sido malo. Revise las distribuciones de las providencias de Dios -- y considere su significado y las aplicaciones especiales. Reconozca las misericordias de Dios recibidas por el día. Sométase a las aflicciones colocadas sobre usted. Cométase de nuevo a la misericordia y la protección de Dios, por Jesucristo -- para que pueda ser preservado por el dormitar de la noche, y sea permitido despertar en la paz -- ó sea si es en la tierra o en el cielo.

Por estos puntos permita que cada acción sea examinada -- ¿Por las reglas de quién he actuado yo? ¿En las fuerzas de quién he actuado yo? ¿Para la gloria de quién he actuado yo? ¿Qué fe, humildad, abnegación, y amor a Dios y Cristo, han habido en mis acciones? 
¡Amén! ¡Gloria a Dios!
 

La Gracia Irresistible


Ministerio de Evangelismo Cuerpo de Cristo

La doctrina de la gracia irresistible no significa que toda influencia del Espíritu Santo no puede ser resistida. Quiere significar que el Espíritu Santo puede vencer toda resistencia y hacer su influencia irresistible.
En Hechos 7:51 Esteban dice a los líderes judíos, “Duros de cerviz, é incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres, así también vosotros”. Y Pablo habla de entristecer y de apagar el Espíritu Santo (Efesios 4:30; 1 Tesalonicenses 5:19). Dios da muchos ruegos e impulsos que son resistidos. De hecho, la historia entera de Israel en el Antiguo Testamento es una historia prolongada de resistencia, como la parábola de los labradores malvados muestra (Mateo 21:33-43; Romanos 10:21).  
La doctrina de la gracia irresistible significa que Dios es soberano y puede vencer toda resistencia cuando él quiere. ¡”En el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, hace según su voluntad: ni hay quien estorbe su mano, y le diga: ¿Qué haces?”! (Daniel 4:35). “Nuestro Dios está en los cielos: Todo lo que quiso ha hecho” (Salmo 115:3). Cuándo Dios emprende a cumplir su propósito soberano, nadie exitosamente lo puede resistir.
Esto es lo qué Pablo enseñó en Romanos 9:14-18, que causó que su adversario dijera, “¿Por qué, pues, se enoja? porque ¿quién resistirá á su voluntad?” A lo cual Pablo contesta: “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que le labró: ¿Por qué me has hecho tal? ¿O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro para vergüenza?” (Romanos 9:20f).  
Más específicamente la gracia irresistible se refiere a la obra soberana de Dios para vencer la rebelión de nuestro corazón y para traernos a la fe en Cristo para que podamos ser salvados. Si nuestra doctrina de la depravación total es verdad, no puede haber salvación sin la realidad de la gracia irresistible. Si estamos muertos en nuestros pecados, totalmente incapaz de someterse a Dios, entonces nunca creeremos en Cristo a menos que Dios venza nuestra rebelión.
Alguien puede decir, "Sí, el Espíritu Santo nos tiene que traer a Dios, pero podemos utilizar nuestra libertad de resistir o aceptar ese atraimiento". Nuestra respuesta es: A menos del esfuerzo continuo de la gracia salvadora, nosotros siempre utilizaremos nuestra libertad de resistir a Dios. Eso es lo que significa de ser "incapaz de someterse a Dios". Si una persona llega a ser suficiente humilde para someterse a Dios es porque Dios ha dado a esa persona una naturaleza nueva y humilde. Si una persona se queda demasiado duro de corazón y orgulloso para someterse a Dios, es porque a esa persona no se le ha dado un espíritu voluntario. Pero para ver esto más persuasivo debemos de mirar a las Escrituras.
En Juan 6:44 Jesús dice, “Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere”. Este traer es la obra soberana de la gracia sin la cual nadie puede ser salvado de su rebelión contra Dios. Otra vez algunos dicen, "Él atrae a todos los hombres, no sólo a algunos". Pero esto simplemente evade la implicación clara del contexto que el "traer" del Padre es por qué algunos creen y los otros no.
Específicamente, Juan 6:64-65 dice, “Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere dado del Padre”.
Note dos cosas.
Primero, note que venir a Jesús es llamado un regalo. No es sólo una oportunidad. Venir a Jesús es "dado" a algunos y no a otros.  
En el segundo lugar, note que la razón Jesús dice esto, es de explicar por qué “hay algunos…que no creen”. Lo podríamos parafrasear así: Jesús sabía del principio que Judas no creería en él a pesar de toda la enseñanza y las invitaciones que él recibió. Y porque él sabía esto, él lo explica con las palabras, nadie viene a mí a menos que le sea dado por mi Padre. Judas no fue dado a Jesús. Había muchas influencias en su vida para bien. Pero el regalo decisivo e irresistible de la gracia no le fue dado.  
2 Timoteo 2:24-25 dice, “Que el siervo del Señor no debe ser litigioso, sino manso para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija á los que se oponen: si quizá Dios les dé que se arrepientan para conocer la verdad”.
Aquí, como en Juan 6:65 el arrepentimiento es llamado un regalo de Dios. Note, él no dice solamente que la salvación es un regalo de Dios. Él dice que los requisitos antes de la salvación son también un regalo. Cuándo una persona oye el llamado del predicador para el arrepentimiento él puede resistir esa llamada. Pero si Dios le da arrepentimiento él no puede resistir porque el regalo es la eliminación de la resistencia. No estar dispuesto a arrepentirse es igual que resistiendo el Espíritu Santo. Así que, si Dios da el arrepentimiento es igual de quitar la resistencia. Por eso es que llamamos esta obra de Dios la "gracia irresistible".  
NOTA: Debe ser obvio de esto que la gracia irresistible nunca implica que Dios nos fuerza a creer contra nuestro albedrío. Eso sería aún una contradicción en términos. Al contrario, la gracia irresistible es compatible con la predicación y el testificar que trata de persuadir a personas de hacer lo que es razonable y lo que conviene con sus mejores intereses.
1 Corintio 1:23-24 dice, “Mas nosotros predicamos á Cristo crucificado, á los Judíos ciertamente tropezadero, y á los Gentiles locura; Empero á los llamados, así Judíos como Griegos, Cristo potencia de Dios, y sabiduría de Dios”. Note las dos clases de "llamadas" implicadas en este texto.
Primero, el predicar de Pablo sale a todos, tanto a judíos como griegos. Esto es la llamada general del evangelio. Les ofrece la salvación a todos a los que creerán en Cristo crucificado. Pero por lo general cae en oídos poco receptivos y es llamado tontería.  
Pero luego, en el segundo lugar, Pablo se refiere a otra clase de llamada. Él dice que entre los que oyen hay algunos que son "llamados" de tal manera que ellos ya no consideran la cruz como tontería sino como la sabiduría y el poder de Dios. ¿Qué más puede ser esta llamada sino la llamada irresistible de Dios de salir fuera de la oscuridad a la luz de Dios? Si TODOS los que son llamados en este sentido consideran la cruz como el poder de Dios, entonces algo en la llamada debe efectuar la fe. Esta es la gracia irresistible.  
Es explicado aún más en 2 Corintio 4:4-6, “El dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios… Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”..
Ya que los hombres son cegados al valor de Cristo, un milagro es necesitado para que ellos puedan ver y creer. Pablo compara este milagro con el primer día de la creación cuando Dios dijo, “Sea la luz”. Es de hecho una nueva creación, o un nuevo nacimiento. Esto es lo que es significado por la llamada eficaz en 1 Corintios 1:24.
Los ojos de los que son llamados son abiertos por el poder creador soberano de Dios para que ellos ya no vean la cruz como tontería sino como el poder y la sabiduría de Dios. La llamada eficaz es el milagro de quitar nuestra ceguera. Esta es la gracia irresistible.  
Otro ejemplo de ello está en Hechos 16:14, donde Lidia escucha la predicación de Pablo. Lucas dice, “El corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta á lo que Pablo decía”. A menos que Dios abra los corazones, no haremos caso del mensaje del evangelio. Este abrir de corazón es lo que significamos por la gracia irresistible.
Otra manera de describirlo es el "nuevo nacimiento" o nacer otra vez. Creemos que el nuevo nacimiento es una creación milagrosa de Dios que capacita a una persona anteriormente "muerta" para recibir a Cristo y así ser salvado. Nosotros no creemos que la fe precede y causa el nuevo nacimiento. La fe es la evidencia que Dios nos ha engendrado de nuevo. “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios” (1 Juan 5:1).
Cuándo Juan dice que Dios da el derecho de llegar a ser los hijos de Dios a todos los que reciben a Cristo (Juan 1:12), él pasa a decir que los que reciben a Cristo “no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios”. En otras palabras, es necesario recibir a Cristo para llegar a ser un hijo de Dios, pero del nacimiento que trae a uno a la familia de Dios no es posible por el albedrío de hombre.  
El hombre está muerto en los delitos y pecados. Él no puede hacerse nuevo, ni crear nueva vida en él mismo. Él tiene que nacer de Dios. Entonces, con la nueva naturaleza de Dios, él recibe inmediatamente a Cristo. Los dos hechos (la regeneración y la fe) son conectados tan íntimos que en la experiencia no podemos distinguirlos. Dios nos engendra de nuevo y la primera luz trémula de la vida en el niño recién nacido es la fe. Así que el nacimiento nuevo es el efecto de la gracia irresistible, porque es un hecho de la creación soberana – “ni de voluntad de varón, mas de Dios”. ¡Gloria a Dios!

EL PODER TIRADOR DE EL AMOR

Ministerio de Evangelismo Cuerpo de Cristo
 
“Con cuerdas humanas los traje, con cuerdas de amor” (Oseas 11:4)
 
Ha sido dicho que el amor es el imán más poderoso que hay; y puede ser dicho que es verdad. Aún el corazón más rebelde y endurecido puede ser ablandado y puede ser atraído por el amor. En el contexto de nuestro texto, esto es lo que Jehová ha hecho con Su pueblo reincidente, quienes fueron descritos por Él “como becerra cerrera (reincidente) ((Óseas 4:16); y por lo tanto, ¡podrían ser tratados como bestias! Pero ah, la grandeza de las misericordias y bondad de Dios en que Él trata con Su pueblo con tal gran amor, que en vez de traerlos a Él con el látigo y el furor de Su Ley y Ira, Él los trata con mucha ternura y gentileza. Él lo hace 'por el poder invencible de su gracia, obrando dulcemente sobre ellos, y atrayéndolos; él lo hace revelando a Cristo en ellos, en las glorias de su persona y en las riquezas de su gracia, y dejando entrar su amor en sus corazones; y por invitaciones amables, por las promesas preciosas, y por las enseñanzas divinas, asistido con su gracia poderosa y eficaz' (Comentario de Juan Gill). Verdaderamente, ¿quién puede resistir “su mucho amor con que nos amó” (Efesios 2:4)?
Primero, note que Él “con cuerdas humanas los trae”. Ah, la maravilla de la condescendencia de Dios en traernos a Él, y no tanto como haciéndolo en una manera humana, es decir, como hombre a un hombre; sino por Él haciéndose semejante a Hombre en Su Hijo, el Señor Jesucristo. Habría sido totalmente imposible ser traídos por Él aparte de la Encarnación; porque seríamos consumidos por Él, “quien sólo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; á quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver” (1 Timoteo 6:16). Pero estas “cuerdas humanas” es el Hombre Jesús quien nos trae a Dios por todo lo que Él hizo para traernos a Él. Míralo, amado, y vea cómo usted dirá con la Sulamita: “Llévame (tráeme) en pos de ti, correremos” (Cantares 1:4); porque Él prometió: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mí mismo” (Juan 12:32).  
Pero en el segundo lugar, este traer es “con cuerdas de amor”. Sí, nuestro Dios es “el Dios de toda gracia” (1 Pedro 5:10), Él “es amador de misericordia” (Miqueas 7:18); y ah sí, Él es Bueno, Compasivo, Longánimo, Perdonar, etc., cuáles cosas nos traerían a Él, pero ¡note que es dicho que Él nos trae “con cuerdas de amor”! Las palabras me fallan de hacer justicia a la verdad gloriosa que vemos aquí; porque cómo precioso que sea la gracia, la misericordia, la bondad, la compasión, la longanimidad y el perdón de Él; ¡todavía lo que se destaca sobre todo es Su AMOR! En este amor vemos que todo lo que Dios es asegurará que todos aquellos que Él ama con un amor eterno serán traídos a Él. Es un amor que se extiende a la eternidad perpetuamente para siempre. No sólo es un amor que es en Jesucristo nuestro Señor, pero es el mismo amor con que Él nos ama como Él ama a Su propio Hijo. La prueba de este amor es manifestada en la Cruz del Calvario. Por eso, una vez que miras con la fe al Señor de los cielos crucificado, no puedes resistir sino ser traído a Él y decir con Pablo: “El cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). ¡Aleluya!!! Amén. ¡Gloria a Dios!
 

domingo, 1 de septiembre de 2013

LA SALVACIÓN Y LA BENDICIÓN

 
Ministerio de Evangelismo Cuerpo de Cristo
 
“De Jehová es la salvación: Sobre tu pueblo será tu bendición”
(Salmo 3:8) 

La “bendición” más grande, y TODO lo que es derivado de ella, es de ser bendecido con la “salvación tan grande” (Hebreos 2:3) de Dios, que es “de Jehová”. Quite esto, y ¡a pesar de tener todas las bendiciones temporales que uno puede tener, o sea la buena salud física, o la prosperidad financiera, o una familia amorosa, etc., usted NO TIENE NADA! Temo que para muchos de nosotros, inclusive muchos que profesan ser cristianos, tienen sus ojos y corazones puestos en las cosas de AHORA, es decir, en esas cosas “que se aparecen por un poco de tiempo, y luego se desvanecen” (Santiago 4:14). En vez de “buscar las cosas de arriba, donde está Cristo sentado á la diestra de Dios” y “poned la mira en las cosas de arriba”, y "no en las de la tierra" (Colosenses 3:1, 2), ellos miran “á las cosas que se ven”, que “son temporales”; y no “eternas” (2 Corintios 4:18); y en hacer así, el Señor Jesús podría decir a ellos, como Él hace a la iglesia de Laodicea: “Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo” (Apocalipsis 3:17).
Del otro lado, amados, si son “salvos en Jehová con salvación eterna” (Isaías 45:17), Su “bendición” está sobre USTEDES simplemente porque son bendecidos “con TODA bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo: Según los escogió en él antes de la fundación del mundo…" (Efesios 1:3, 4). (Énfasis mío) Pero esto sólo puede ser verdad si usted es salvado con Su salvación, cuya salvación es por la Gracia sola, por la Fe sola, y en Jesucristo solo; y no una salvación que es hecha por el hombre; porque es Su salvación que asegura Su bendición sobre Su pueblo. En esta salvación, todo el pueblo de Dios ha sido bendecido con TODO lo que ellos necesitan, no sólo para el AHORA, ¡sino también para TODA la eternidad! Piensa de ello: En Jesucristo, en quien Dios nos ha dado Su salvación, tenemos TODA la Gracia que necesitamos, TODA la Fe que necesitamos, TODA la Justicia que necesitamos, TODA la Santificación que necesitamos, y más y más y más, etc.; porque “en él estamos cumplidos” (Colosenses 2:10) y “nada (nos) faltará”, es decir, carecer nada (Salmos 23:1). Aún en nuestras peores situaciones de salud y financieras, o en nuestros momentos más oscuros y sufrimientos que nosotros quizás aguantemos, o nuestros peores enemigos son los nuestros que amamos en esta vida; todavía a pesar de todo esto, si tenemos la salvación de Dios en Su amado Hijo, el Señor Jesucristo, somos verdaderamente bendecidos. Amén. ¡Gloria a Dios!
 

El Mayor De Los Pecadores

"Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero"
1 de Timoteo 1:15

Ministerio de Evangelismo Cuerpo de Cristo
Permítame hacer esta pregunta de esta manera: ¿No está contento que usted es un pecador? Por supuesto, el punto que quiero hacer es que si usted y yo no somos pecadores, entonces no hay esperanza de la salvación; porque leemos en nuestro texto que "Cristo Jesús vino al mundo para salvar á los pecadores"; y el Señor Jesús mismo dijo que Él no vino "á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento" (Lucas 5:32), cuál arrepentimiento es requerido para que uno sea salvado. Pero permítame asegurarles que yo no pongo el énfasis en que somos pecadores, sino en Aquél quien es el Salvador de los pecadores. Verdaderamente “palabra fiel y digna de ser recibida de todos”, es decir, lo puedes creer y merece de ser aceptado por nosotros que Dios, de Su gran amor, envió a Su Hijo al mundo para salvar a pecadores y, que Él vino a salvar al mayor de los pecadores. Podemos ponerlo de esta manera: No hay pecador que está más allá de la esperanza de salvación, es decir, que pueda pecarse fuera de la gracia de Dios; porque Él es "grande para salvar" (Isaías 63:1) ya que "la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado" (1 Juan 1:7). Sé que Él no vino a hacer lo imposible porque "lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios" (Lucas 18:27); y qué imposibilidad más grande existe que para un pecador salvarse á sí mismo en que no sólo están "muertos en…delitos y pecados" (Efesios 2:1), pero "no hay quien busque á Dios" (Romanos 3:11) “y no quieren venir á (Él), para que tengan vida” (Juan 5:40). Todavía, somos dichos por el Señor mismo que "el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido" (Lucas 19:10).

Pero, ¿quién es el mayor de los pecadores? Ahora, el apóstol Pablo reclama de ser el "primero" de los pecadores, es decir, el "delantero" de ellos. Pero, ¿saben qué? Cada uno de nosotros que ha experimentado la gracia de Dios en la salvación y le ha sido mostrado que nuestros corazones es “engañoso…más que todas las cosas, y perverso" (Jeremías 17:9) reclamará también este título. No sólo somos convencidos de lo que hemos sido, pero todavía de lo que somos a causa del "pecado que mora en (nosotros)" (Romanos 7:17); "porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago" (v.19). Hay tiempos que tenemos que exclamar con David: "Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí" (Salmo 51:9, 10). Aún cuándo “(nuestras) iniquidades han pasado (nuestra) cabeza” y “como carga pesada se han agravado sobre (nosotros)" (Salmo 38:4), tenemos que preguntarnos, "¿Por qué ha de salvarme Dios"? Entonces es que podemos ver claramente que toda nuestra esperanza resta en que "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”; y esto, ¡el peor de ellos! Ah, en saber que Cristo Jesús, el amado Hijo de Dios, tanto "me amó, y se entrego á sí mismo por mí" (Gálatas 2:20), que debe llenar mi corazón con alegría y amor para mi Salvador precioso, que debo estar tan dispuesto a darme á Él, aún hasta ser "menos que el más pequeño de todos los santos" (Efesios 3:8) para Su gloria en Cristo Jesús. Amén. ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios!

UN AMOR SACRIFICADOR E INEFABLE

"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí".
Romanos 2:20
 
 Ministerio de Evangelismo Cuerpo de Cristo

Sabemos que el amor de Dios es sin medida porque es ETERNO, así como Él mismo es: Aquél quien es Dios desde el siglo y hasta el siglo” (Salmo 90:2) puede decir á cada uno de los de Su pueblo: “Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3); y así que tenemos la seguridad que nada en toda la creación “nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39). Pero, ¿saben lo que hace el amor de Dios más allá de medida para mí? No es sólo que Él me amó desde la eternidad, pero que Él me amó tantísimo, ¡que estaba dispuesto para venir del cielo y hacerse hombre para darse á sí mismo como Sacrificio por mis pecados! ¡La maravilla de todo ello es que aún consideró de hacerlo por mí! Oh, toda alabanza y gloria sea para Él por amarme, aún aunque soy tan desamable; y acciones de gracias en abundancia por darse á sí mismo para morir en la Cruz por mis pecados cuando tenía toda razón por no hacerlo, otro que la grandeza de Su amor para mí. ¿No dirías tú también que esto es verdad de ti, mi amado hermano e hermana en Cristo? ¡Qué prueba más grande puede uno dar al quien ama, si no es estar dispuesto de entregar todo por el quien es amado! Aquí vemos, en nuestro texto, la grandeza del amor del Señor Jesús para uno de los de Él. Pero, oh, ¡la maravilla de ello es que no es sólo un amor abstracto! No, es concreto, es experiencial, y es práctico.
Una tarde que estaba orando, fue impresionado sobre mi corazón y pensamiento la terribilidad de mi vida pecaminosa. En confesar mis pecados, fui recordado que cuando el Señor Jesús murió en la Cruz del Calvario, Él “mismo llevó (mis) pecados en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24). Entonces en recordar mis pecados, las lágrimas corrieron de mis ojos, al ver toda mi inmundicia y depravación puesto sobre el cuerpo de mi precioso Salvador para que yo pudiera ser perdonado de todos mis pecados. Pero también recordé, que el Padre quien “muy limpio (es) de ojos para ver el mal, ni puede ver el agravio” (Habacuc 1:13), cuando vio mis pecados sobre Su Hijo amado en la Cruz, en vez de hacer conmigo “conforme á (mis) iniquidades”, y de pagarme “conforme á (mis) pecados” (Salmo 103:10), Él le dio Su espalda á Su Hijo, causándole en exclamar, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado” (Mateo 27:46)? Y, ¿por qué? Porque Él “me amó, y se entregó á sí mismo por mí”. Oh, mi Señor, ¡qué este recuerdo haga mi corazón tierno á las cosas de Dios; y de ser lleno con amor para que yo te ame, porque Tú me amaste primero! Amén. ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios!

Falta de Consolación

" Mi Alma rehusaba Consuelo" Salmos 77:2
Ministerio de Evangelismo Cuerpo de Cristo
Hay tiempos que un creyente puede pasar por medio de tiempos de tinieblas que le causan mucho temor e incerteza. Pero si eso no fuera suficiente, puede llegar hasta el punto que el creyente es traído a clamar con el Salmista: "Mi alma rehusaba consuelo". De cierto, puede haber varias razones porque un hijo de Dios se encuentra en tal condición; pero cualquiera razón que sea, lo que es peor es que el creyente halla su propia alma aun resistiendo en ser consolado. No importa que tanta oración se haga, o tratar de agarrarse de las promesas de Dios en Su Palabra, ¡todavía su alma rehusa consolación!     ¿Qué ha de hacer el creyente en tal caso? Sí, ¿qué haz de hacer cuando aun es verdad de ti mismo como el Salmista, "Con mi voz clamé á Dios, a Dios clamé, y él me escuchará. Al Señor busqué en el día de mi angustia..." (vv.1,2), pero todavía tienes que clamar, "Mi alma rehusaba consuelo"? ¡Aún cuando te acuerdas de Dios eres conturbado: "Acordábame de Dios, y gritaba: Quejábame, y desmayaba mi espíritu" (v.3)! "Oh, ¿qué puedo hacer," preguntarás.
    La clave, amados, es de ACORDARTE cómo "el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación" (2 Corintios 1:3) ha tratado contigo antes cuando llorabas en tus noches, pero al "nacer el Sol de justicia, y en sus alas traerá salud" (Malaquías 4:2), el gozo ha venido al amanecer: "Por la tarde durará el lloró, y á la mañana vendrá la alegría" (Salmo 30:5). Por eso es que el mismo Salmista quien dijo; "Mi alma rehusaba consuelo", después dijo, "Acordábame de mis canciones de noche" (v.6). Sí, RECUERDA que Aquél quien es tu "Hacedor", es el "que da canciones en la noche" (Job 35:10). Pero, oh, si aun tu alma rehusa consolación y andas en tinieblas y no tienes luz, todavía "confía en el nombre de Jehová, y apóyete en tu Dios" (Isaías 50:10).
    Nunca olvides: "No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podeís llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar" (1 Corintios 10:13). ¡Amén! ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios!

Los Aman su Venida

2 de Tomoteo 4:7
¿Te gustaría que el Señor Jesucristo regresara ahora mismo? ¿Tienes un deseo ferviente en ver a tu Salvador precioso cara a cara, y ver a tu "Rey en su hermosura" (Isaías 33:17)? Oh, ¡cómo deben de estár nuestros ojos hacia al cielo, y nuestros corazones prorrumpiendo con anticipación para ver Aquél, quién es "todo codiciable" (Cantares 5:16). ¡Aleluya!     Pero, ¡ay! quizas no estamos tan entusiasmados para verlo. Puede ser que hay pecado en nuestras vidas que nos causa mucha culpa que nos da miedo de Él; o quizas somos como aquél "que anda en tinieblas, y carece de luz" (Isaías 50:10) que no podemos ver las promesas maravillosas de la certeza que Él nos recibe en Su presencia con regocijo. Sea lo que sea la razón, vamos por la gracia de Dios, hacer algo acercas de ello, para que seamos como aquellos "que aman su venida".
    En hecho, hay mucho de animarnos para hacerlo. Pablo nos recuerda que "estar con Cristo...es mucho mejor" (Filipenses 1:23); y luego, lo que es cierto para el Señor Jesús, es también verdad para Su pueblo, como dice el Salmo 16: "Hartura de alegrías hay con tu rostro; deleites en tu diestra para siempre" (v.11). Además, "porque nuestra vivienda (ciudadanía) es en los cielos", debemos de estar mirando hacia allá, porque de allá "esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de nustra bajeza, para ser semejante al cuerpo de su gloria" (Filipenses 3:20,21); y aunque "aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes á él, porque le veremos como él es" (1 Juan 3:2). Otra vez, ¡Aleluya!
    Si, tenemos "una herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, reservada en los cielos para nosostros..." (1 Pedro 1:4,5), y somos "herederos de Dios, y coherederos de Cristo" (Romanos 8:17); pero sobre todo eso, es que donde Él está, también estaremos con Él (Juan 14:3). Oh, ¡que puedamos decir con el apóstol Juan: "Amén, sea así. Ven, Señor Jesús" (Apocalipsis 22:20)! Amén.

LA AGONIA DEL PECADO

¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
Romanos 7:24

Se dice que la gente puede aprender de vivir con el dolor; y yo creería que esto sería el caso de muchos que tendrán alguna clase de mal o enfermedad, que, a pesár de tomar "mata-dolores", o cualquier otra cosa que quizas han hecho para aliviar el padecimiento, todavía sus vidas consisten de un dolor constante. Oh, ¡qué verdad es esto en el caso del "dolor" diario del creyente debido al cancer del pecado en su vida! Sí, sabemos que el poder del pecado ha sido quebrantado para que no tenga dominio sobre nosotros; y sabemos que hemos sidos perdonados y justificados por la Sangre y Justicia de nuestro precioso Salvador, el Señor Jesucristo; sin imbargo, todavía le agradó al "Dios de toda gracia" (1 Pedro 5:10) en Su sabiduría insuperable en dejar "la agonía del pecado" dentro de nosotros. ¿Estoy diciendo algo que no es Biblico? ¡Pienso que no! ¿Porque cúal creyente verdadero no ha experienciado lo que Pablo relata en Romanos 7, y ha sido hecho de gritar con él, "¡Miserable hombre de mí! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte?"    
 ¿Qué tantos de nosotros no confesaríamos que "no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago" (v.19); y, ¿por qué? Porque ahora sabemos que "si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en mí" (v.20). Oh, ¡la agonía que el creyente en veces pasa por causa de esto! ¿Pero saben que? ¡Un día terminará! Aunque podemos andar cada día en la suficiencia de la gracia de Dios para que puedamos decir con Pablo, "cuando soy flaco, entonces soy poderoso" (2 Corintios 12:10); no obstante, nuestra victoria total de "la agonía del pecado", vendrá en la Venida Gloriosa de nuestro Señor Jesús, "él cual transformará el cuerpo de nuestra bajeza, para ser semejante al cuerpo de su gloria, por la operación con la cual puede también sujetar a sí todas las cosas" (Fillpense 3:21). Sí, "¿quien me librará del cuerpo de esta muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro" (Romanos 7:25). ¡ALELUYA!!! ¡¡Gloria a Dios!!

Todo Trabajando Bien

"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados"
Romanos 8:28
¿Por qué es que el mal, o malas cosas, les suceden a los cristianos? Según parece que porque uno es cristiano, un creyente en el Señor Jesucristo, es decir, hijo de Dios, que en ese fundamento uno que conoce a Dios como su Dios y Padre se gozaría de una vida que fuera sin las problemas y situaciones que generalmente los pecadores incrédulos experiencian en sus vidas. No obstante, es un hecho que el pueblo de Dios si experiacia mal, y malas cosas; y hay veces, aún peor que de los que no tienen temor de Dios, y no viven para Dios. Por cierto, todo lo que tenemos que hacer es leer la Biblia, y/o oír los testimonios de los que verdaderamente aman a Dios, y veremos que esto es verdad. ¿Amén?     Quizas en este momento estás pasando por medio de mucho padecimiento y lágrimas; o quizas las cosas no están trabajando muy bien en tu vida; o quizas aún te "sientes" que Dios te ha abandonado, etc. (sea lo que podrá ser), hasta el punto que estás seguro que has llegado al fin del mecate. Permíteme darte una palabra de "fe y de la buena doctrina" (1 Timoteo 4:6): (1) ¿Amas tú a Dios? (2) ¿Crees que Dios te ha llamado según a Su propósito en Cristo Jesús (Efesios 3:11,12)? Si puedes decir Sí, entonces, amado del Señor, "sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, es a saber, a los que conforme al propósito son llamados"; o como otra traducción lo pone, "Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes le aman, a los cuales él ha llamado de acuerdo con su propósito" (Romanos 8:28; La Biblia Versión Popular).
    Sí, quizas estarás pasando por el fuego, o parece que te estás "ahogando" en tus situaciones, no obstante, acuerdate: "Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti" (Isaías 43:2), sino que esto será para tu bien; y, ¿qué bien más grande hay sino que seamos "hechos conformes a la imagen del...Hijo (de Dios)", el Señor Jesucristo, por lo cual hemos sido predestinados (Romanos 8:28)? 1 Pedro 2:21 también nos recuerde que "para esto sois llamados; pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas". Así que, "carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese; antes bien gozaos en que sois participantes de las aflicciones de Cristo; para que también en la revelación de su gloria os gocéis en triunfo" (4:12,13). Amén. ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios!

Conocido Por Dios

"Conoce el Señor a los que son suyos"
2 Timoteo 2:19

Nuestra seguridad no depende en nosotros. Sería imposible para que los creyentes se aseguraran a sí mismos que pertenecen a Dios, y que nunca podrían de ser separados de Él, si fuera dejado a nosotros de hacerlo. Hay tantos factores que impediría esto. Sin imbargo, aunque puede haber algunos  que se convencerían que son de Dios, o a lo menos "presumen", ¡todavía es declarado infaliblemente que "el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello", que "conoce el Señor a los que son suyos"! En otras palabras, querido amados en el Señor, todos los que el Padre ha dado a Su Hijo, y han venido a Él, pueden tener la certeza que el Señor los conoce como los suyos. Como Él dijo en Juan 6:37 - "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera", entonces también decir: "He aquí, yo y los hijos que me dió Dios" (Hebreos 2:13).     Pero es imperativo que entendemos esto: El saber que somos del Señor, no solo viene de Su Palabra, como dice 1 Juan 5:13 - "Estas cosas he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna...", y "porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios" (Romanos 8:16), pero, ¡también por la manera que vivimos! Considere que nuestro texto también dice: "Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo". Esto simplemente quiere decir que si profesamos pertenecer a Dios en Cristo Jesús, entonces debemos de apartarnos de cualquiera cosa que no sea semejante a Cristo; porque "el que dice que está en él, debe andar como él anduvo" (1 Juan 2:6). Oh, ¡por gracia y fortaleza para apartarnos "de iniquidad" porque somos del Señor! Amén. ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios!

NUESTRO DIOS

¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!
Apocalipsis 19:6
Es verdad que al mirar alrededor de nosotros todo lo que podemos ver es la maldad y la impiedad y la corrupción que parece ser la “norma”, que seremos inclinados de preguntar, “¿Dónde esta Dios?” Sí, nuestra queja sería como la de los santos antiguamente: “Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio: ¿por qué ves los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él” (Habacuc 1:13); o como se queja Jeremías: “¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?” (12:1); o como el Salmista: “Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos. Porque no hay ataduras para su muerte; antes su fortaleza está entera. No están ellos en el trabajo humano; ni son azotados con los otros hombres. Por tanto soberbia los corona: Cúbrense de vestido de violencia. Sus ojos están salidos de gruesos: Logran con creces los antojos del corazón. Soltáronse, y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería. Ponen en el cielo su boca, y su lengua pasea la tierra. Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas de lleno le son exprimidas. Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en lo alto? He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas(73:3-12).
No obstante, amados, aún aunque esto es verdad de “los que no conocieron á Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 1:8), es también verdad que si “por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7), ¡todavía podemos ver que el nuestro grande Dios todavía está en control! Note que nuestro texto se encuentra después de los 7 Sellos de Apocalipsis 5 al 8:1, y de las 7 Trompetas del capítulo 8:2 al 11:15, y de las 7 Plagas del capítulo 15:1 al 16:17, y de todo lo contenido allí, pero también antes que la Iglesia es casada al Cordero, y el Señor Jesucristo viniendo para destruir á los impíos, y del juicio del grande trono blanco de los perdidos, y de la creación del nuevo cielo y tierra, y de la seguridad de la gloria en el Señor Jesucristo. Sí, nuestros corazones y labios deben de unirse con aquellos de nuestro texto en cantar el Canto de Victoria de nuestro texto; porque verdaderamente el Dios omnipotente nuestro es digno de ser alabado porque TODO lo que ha acontecido, esta aconteciendo, y lo que acontecerá, no es por accidente, sino ¡porque así Él lo ha ordenado en acontecer! ¿Por qué? Porque Él ha reinado, esta reinando, y reinará para cumplir TODO lo que le agrada de hacer en que Él tiene TODO poder para hacerlo como Isaías nos dice: “Porque yo soy Dios, y no hay más Dios, y nada hay á mí semejante; Que anuncio lo por venir desde el principio, y desde antiguo lo que aun no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quisiere;… Yo hablé, y lo haré venir: he lo pensado, y también lo haré” (46:9-11). Qué esto llena su corazón y su pensamiento con paz y confortación sabiendo que no importa qué oscuro se pongan las cosas alrededor de nosotros, o qué tan desesperado como sean las cosas, sabemos con toda seguridad “que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados” (Romanos 8:28). “Aleluya: porque reinó el Señor nuestro Dios Todopoderoso” (Apocalipsis 19:6). Amén. ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios!

Hecho Justicia de Dios

"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios" 2 Corintios 5:21

Hay un entendimiento natural dentro del hombre pecador que tienen una falta, pero al mismo tiempo, que necesitan una justicia para poder pararse delante de un Dios Santo y Justo. Por eso es que hay tantas religiones en el mundo que están tratando de figurar esta problema; y aún en la religión pagana más perversa ellos tienen sus conceptos de esta problema. Ellos tienen que resolver de como se pueden poner "bien" con Dios; o el concepto que ellos tienen de un "dios". Uno solo tiene que leer la historia religiosa para hallár como el hombre pecador ha tratado de obtener una justicia que sea aceptable por Dios; y querido lector, lo que se profesa ser el "cristianismo" no es exento  de este error fatal.     La pregunta es: ¿Cómo se justifica el pecador con Dios? O, ¿cómo puede un pecador obtener una justicia que sea agradable y aceptable á Dios? ¿Lo puede hacer en ser "bueno", o teniendo "buenas obras"; o aún en obedecer los Diez Mandamientos? ¡Absolutamente que no! ¿Lo puede hacer en hacerse miembro de una iglesia cristiana mediante el bautismo, o los tal-llamados "sacramentos"? ¡En ninguna manera! En otras palabras,  no hay absolutamente nada que un pecador pueda hacer de su parte para hacerse justo delante de Dios. Así que el problema permanece: "Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque" (Ecclesiastés 7:20); porque "como está escrito: No hay justo, ni aun uno;...No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno" (Romanos 3:10,12). A más de esto, "todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia..." (Isaías 64:6). Oh, ¿qué podemos hacer?
    Nosotros nada, pero oh, ¡aleluya! Aquí están las BUENAS NUEVAS: ¡Dios ha proveído la justicia que necesitamos delante  de Él! Nuestro texto se oye como el sonido de un buque de rescate que viene a rescatar al que está para hundirse en el profundo mar; y éste sonido de gracia nos dice que "al que no conoció pecado, (Dios) hizo (a Cristo) pecado por nosotros, para que nosotros (los creyentes) fuésemos hechos justicia de Dios en él" (2 Corintios 5:21). ¿Te puedes imaginar? ¡Qué estando "en (Cristo)" somos "hechos justicia de Dios"! Esto quiere decir que no solo estamos "sin mancha" (Efesios 1:4) delante de Él, pero ¡que somos hechos justos como Dios mismo! ¿Por qué? ¿Por causa de nuestras justicias? ¡En ninguna manera!, pero porque esta justicia es "la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo" (2 Pedro 1:1), y así que "en Cristo Jesús, él cual nos ha sido hecho por Dios,...justificación..." (1 Corintios 1:30) somos declarado justos con la justicia de Dios en Él. Otra vez, ¡Aleluya!
    Por lo tanto, acuerdate y agarrate de esta verdad tan preciosa: Que es solo por la fe en el Señor Jesucristo que esto puede ser cierto para tí; y cuando caígas en la tentación y el adversario te acusa de tus injusticias, dile que en el Señor Jesucristo, no solo eres perdonado de todos tus "pecados", pero también eres limpiado "de todo maldad (injusticia)" (1 Juan 1:9) con Su preciosa Sangre, y que Su JUSTICIA es tu JUSTICIA porque ahora Él es "JEHOVÁ JUSTICIA NUESTRA" (Jeremías 23:6). ¡Aleluya! Amén. ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios!.
Te invito a que nos escribas y dinos el problema, que tienes y oremos por ti........que Dios te guarde. 

Abundante en Gracia

Pero la Ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la Gracia.
Romanos 5:20
¿Podemos exceder la gracia de Dios en pecar? Hay algunos que dicen que si podemos; pero, ¿qué dice el Señor? "Mas cuando el pecado creció, sobreabundó la gracia". ¿Qué quiere decir esto? Simplemente que no importa que tan altas sean los Alpes de nuestros pecados, que no importa que tanto hemos pecado en nuestra vida entera, ¡la Gracia de Dios es mucho más que suficiente para alcanzarnos dondequiera que estemos en nuestros pecados! ¿Qué quiere decir esto? Que dondequiera que la gracia te alcance, no solo será eficaz, pero también será irresistible, para que seas "salvo en Jehová con salvación eterna" (Isaías 45:17). ¿Por qué? "Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8,9). Por eso es que hay esperanza para cualquier pecador, o sea YO, o sea TÚ, porque esta "salvación tan grande" (Hebreos 2:3) de Dios es TODO DE GRACIA; ¡desde el principio hasta el fin! ¡Aleluya!     Entonces, habiendo empezado así, somos responsables de crecer "en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo" (2 Pedro 3:18). !Todavía necesitamos la gracia de Dios para vivir la vida cristiana! Tenemos que tener cuidado de no recibir "en vano la gracia de Dios" (2 Corintios 6:1), sino que debemos de decir con el apóstol Pablo que "por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en vano para conmigo" (1 Corintios 15:10); y esto "porque la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres", nos enseña "que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y píamente" mientras esperamos "aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador Jesucristo, que se dió a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y para limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras" (Tito 2:11-14). Sí, dejar que "la gracia de Dios que (nos) es dada en Cristo Jesús" (1 Corintios 1:4) "antes de los tiempos de los siglos" (2 Timoteo 1:9) resplandezca en toda su gloria para Su gloria. ¡Amén! ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios!

Confianza En La Oración

"Estas cosas he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creéis en el nombre del Hijo de Dios. Y esta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa conforme á su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que demandáremos, sabemos que tenemos las peticiones que le hubiéremos demandado" (1 Juan 5:13-15).
  ¡Qué promesa tán grande tenemos para la oración si somos creyentes en el Señor Jesucristo! Pero no solo tenemos la promesa, pero, ¡también tenemos "la confianza", o la "seguridad" (y no en nuestras oraciones, sino "en él", es decir, en el Señor nuestro), "que si demandáremos alguna cosa conforme á su voluntad, él nos oye"! Note que "demandáremos" aquí significa una demanda de algo debido, lo cual nos dice, entonces, que Dios ya nos ha garantizado que "nos dará también con (Cristo) todas las cosas" (Romanos 8:32). Así que, podemos "hablar atrevidamente" con reverencia en nuestras oraciones. No obstante, no debemos de ser "presuntuosos" en ellas, como es enseñado hoy en día acercas de la oración por el grupo "Nombralo; Demandolo", o los "evangelistas" de la Salud y Riquezas. No, nuestras oraciones deben de ser basadas en lo que Dios ha determinado de darnos en Su Hijo Amado; y eso es cuando "él nos oye".     Entonces, siendo asegurados de esto, "sabemos que él nos oye" si que "cualquiera cosa que demandáremos", es a saber, "pidiéramos", "sabemos que tenemos las peticiones" (las cosas que pedimos) "que le hubiéramos demandado" (pedido). Note también, que la palabra "sabemos" en veces es traducida a "ver". ¿Podemos decir, entonces, que cuando oramos según la voluntad de Dios, no solo sabemos que recibiremos la respuesta a nuestras oraciones, pero que también podemos ver por la fe la respuesta a nuestras oraciones? Sí, ¡Aleluya!!! Pues, ¿qué es fe, sino "la sustancia de las cosas que se esperan, la demonstración de las cosas que no se ven" (Hebreos 11:1)? Pero acuerdense, que la fe verdadera solo ora según la voluntad de Dios, como nuestro precioso Salvador nos enseño: "Abba, Padre, todas las cosas son a ti posibles: traspasa de mí este vaso; pero no lo que yo quiero, sino lo que tú" (Marcos 14:36). ¿Es esta la manera que oramos? Oh, ¡qué así sea por amor de Cristo y Su gloria! ¡Amén! ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios!
 

Midiendo el Amor De Dios

 "Que los has amado, como también a mí ma has amado"
(Juan 17:23)
 
¿Puedo medir el amor de Dios para mi? Y no solo para mi, pero también por todos a quienes ha hecho "aceptos en el Amado" Hijo de DIos (Efesios 1:6)? Sí podemos; pero tenemos que hacerlo con la medida de la Palabra de Dios. Primero, lo podemos medir con recordar que Dios es "desde el siglo y hasta el siglo" (Salmo 90:2); y así que, Aquél quien "es amor" (1 Juan 4:8,16) puede decir a cada uno de Sus hijos, "Con amor eterno te he amado" (Jeremías 31:3). Esto quiere decir que el amor de Dios para nosotros es eterno, tal como Él es el "eterno Dios" (Deuteronomio 33:27); y así que nos amará para siempre, y no hay nada en toda la creación que "nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 8:39). ¡Amén!     Luego, en segundo lugar, el amor de Dios es medido por la Cruz en el Calvario: Mira allá a la Cruz áspera teñida con la Sangre preciosa del Hijo inocente y santo de Dios, muriendo por pecadores tales como yo y tú. ¿Por qué? ¡Por causa del amor de Dios! "Mas Dios encarece su caridad (amor) para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nostros" (Romanos 5:8); y así que ahora puedo decir con el apóstol Pablo: "Cristo...el Hijo de Dios...me amó, y se entregó a sí mismo por mí" (Gálatas 2:20). Oh, ¡que seamos "arraigados y fundados en" este "amor", para que puedamos "comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento" (Efesios 3:17-19). ¡Aleluya!
    Pero, en el tercer lugar, todavía hay otra manera que podemos "medir" el amor de Dios; y aquí tengo que confesar que es más allá de mí comprensión, más allá de mí imaginación, más allá de cualquiera cosa que pudiera concebir en mi mente___; no obstante, todavía puedo decir con toda certeza, y no solamente yo, pero cada uno de los hijos de Dios, ¡que Dios nos ama, tanto como Él ama a Su propio Hijo, el Señor Jesucristo! Oh, palabras me faltan para expresar lo que esto signifa para mí; pero en saber esto, ¡qué gozo, qué confortación, qué paz, qué seguridad, qué determinación debemos de tener en saber que Dios nos ama como Él ama a Su Hijo! Oh, hermanos amados en el Señor, puestos los ojos en Aquél quien es tu Señor y Salvador, y por fe cree y recibe el mismo amor con el cual el Padre le ama, de ser también tuyo. Anda en ese amor, cubrído con él como "su bandera sobre (tí)" (Cantares 2:4), y dí con el apóstol Juan: "Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero" (1 Juan 4:19). ¡Amén! Gloria a Dios, Gloria a Dios....